Porque siempre comprendimos que "la Escuela" la hacemos entre Todos, es que en forma de signo aquí lo manifestamos, tal como lo expresamos en el 25º Aniversario de nuestra querida Escuela.
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Y si hablamos de Historia, también debemos hablar de
presente y de futuro, hablar de lo que es la Educación y lo que significa la
Escuela en la vida de todos. Hablar de sus protagonistas; de su labor y
responsabilidad, de su compromiso y del amor, pues sin amor, toda tarea sería
infructuosa.
Como resumen -o como signo-- harán su entrada a este acto,
una Familia, trayendo en sus manos una vasija con tierra. Esa misma tierra que
se ofrece firme para albergar el cultivo. Tierra que es madre y padre.
Tierra que es sustento de lo que germina.
Tierra que con sus cualidades hoy representa a las familias,
y Familia que hoy representa a todos ustedes.
También se acercan dos docentes, trayendo una jarra con
agua. Agua tan necesaria para la tierra, juntas acompañan el proceso de
crecimiento de toda semilla.
Hoy el agua simboliza la Labor Docente, y estas docentes, a
su vez, representan a quienes estuvieron desde el principio en nuestra
"querida 48" y a quienes recién ingresaron al establecimiento en este
ciclo lectivo.
Ambas tienen el mismo compromiso.
Ambas son como el agua, necesarias para el desarrollo de la
vida.
Finalmente, harán su entrada alumnos del turno mañana y del turno
tarde, representando así a todos los alumnos de la escuela. Y junto a ellos, un
ex alumno, vinculado estrechamente a la vida de nuestra escuelita 48.
Ellos traen en sus manos, semillas de Jacaranda.
Hoy ellos son esas mismas semillas, creciendo hermosas para
ser aquello que han venido a ser; para ser en plenitud, para ser junto a los
otros.
Tenemos entonces aquí a todos los protagonistas de la
Escuela. Todos necesitan de todos. Todos son con el otro. Todos son necesarios
y cada uno tiene una irremplazable labor.
Queridas Autoridades, familias, Docentes e invitados;
Equipo. Directivo: tenemos aquí la tierra, el agua y las semillas tan
necesarias para que, en no demasiado tiempo, veamos esbelto, bello y pleno, a
nuestro Jacaranda.



